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February 20, 2026
La ciencia revela cuántas veces una persona puede enamorarse profundamente en su vida
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La ciencia revela cuántas veces una persona puede enamorarse profundamente en su vida

Feb 20, 2026

Durante generaciones, el amor apasionado ha sido presentado como una experiencia frecuente, casi inevitable en la vida humana. La cultura popular, el cine, la música y la literatura han reforzado la idea de que enamorarse intensamente es algo que ocurre muchas veces, como si fuera una constante emocional. Sin embargo, la ciencia ha comenzado a cuestionar esta creencia y a ofrecer una perspectiva más realista sobre la verdadera frecuencia del amor profundo.

Una investigación realizada por el Instituto Kinsey, uno de los centros más prestigiosos del mundo en el estudio de las relaciones humanas y la sexualidad, analizó esta cuestión a partir de una amplia encuesta realizada a más de 10.000 adultos solteros en Estados Unidos, con edades entre los 18 y los 99 años. El objetivo fue responder una pregunta que pocas veces se aborda con rigor científico: cuántas veces, en promedio, una persona experimenta un amor apasionado a lo largo de su vida.

Los resultados fueron claros y, para muchos, sorprendentes. El estudio encontró que el promedio es de apenas 2,05 veces en toda la vida. Esta cifra contradice la percepción generalizada de que el enamoramiento profundo es una experiencia recurrente o constante. Por el contrario, la evidencia sugiere que se trata de un fenómeno emocional relativamente poco frecuente, reservado a momentos específicos y significativos de la vida.

El amor apasionado no es tan común como se cree

El análisis reveló que un 14 % de las personas encuestadas afirmó no haber experimentado nunca un amor apasionado. Por su parte, el 28 % indicó haberlo vivido una sola vez, mientras que el grupo más numeroso, equivalente al 30 %, aseguró haberlo experimentado dos veces. Solo una minoría reportó haber vivido tres o más experiencias de este tipo, lo que refuerza la idea de que el amor intenso no es una constante, sino una vivencia limitada en el tiempo.

Según explicó la psicóloga e investigadora principal Amanda Gesselman, este hallazgo permite comprender mejor la naturaleza real del amor humano. La especialista destacó que, aunque el enamoramiento suele ocupar un lugar central en la narrativa cultural, la experiencia de amar profundamente ocurre solo en ciertas etapas y bajo circunstancias específicas.

Este resultado también ayuda a desmontar uno de los mitos más extendidos sobre las relaciones afectivas: la idea de que el amor intenso debe repetirse constantemente para validar la vida emocional de una persona. En realidad, el estudio sugiere que amar profundamente pocas veces es completamente normal y forma parte del curso natural de la vida.

La edad y la experiencia influyen en la probabilidad de enamorarse

El estudio también identificó algunas diferencias relacionadas con la edad. Contrario a la creencia popular de que el amor apasionado es exclusivo de la juventud, los adultos mayores reportaron ligeramente más experiencias de enamoramiento profundo. Esta diferencia no se debe necesariamente a una mayor intensidad emocional, sino al simple hecho de que han tenido más tiempo y más oportunidades para establecer vínculos significativos.

Por ejemplo, el 26 % de los jóvenes entre 18 y 19 años afirmó no haber experimentado aún un amor apasionado, mientras que esa cifra disminuyó al 7,6 % entre las personas mayores de 70 años. Este dato demuestra que el amor no tiene una edad límite y que las experiencias afectivas pueden surgir en cualquier etapa de la vida.

En cuanto a las diferencias entre hombres y mujeres, el estudio encontró variaciones mínimas. Los hombres reportaron ligeramente más experiencias de enamoramiento apasionado, pero la diferencia no fue significativa. Esto sugiere que el amor intenso es una experiencia universal, que trasciende el género y la orientación sexual.

El amor también está influenciado por la memoria y la cultura

Los investigadores señalaron que el amor no solo es una experiencia emocional, sino también una construcción influenciada por la memoria, la cultura y las expectativas sociales. Con el paso del tiempo, las personas reinterpretan sus relaciones pasadas, lo que puede modificar la forma en que perciben sus propias experiencias amorosas.

Además, la presión social por encontrar el amor puede influir en la manera en que las personas valoran sus relaciones. En una sociedad que idealiza el romance, muchas personas pueden sentir que no han vivido lo suficiente emocionalmente, cuando en realidad sus experiencias están dentro de lo normal.

Lejos de ser una conclusión negativa, este hallazgo ofrece una perspectiva más equilibrada y humana sobre el amor. Comprender que el enamoramiento apasionado no es infinito ni constante puede ayudar a reducir la ansiedad, la comparación y la presión social que muchas personas sienten respecto a su vida afectiva.

Amar pocas veces, pero con intensidad, es parte de la experiencia humana

La ciencia sugiere que el amor apasionado no es una experiencia repetitiva, sino un fenómeno profundo que ocurre en momentos clave de la vida. Más que la cantidad, lo que define su impacto es la intensidad emocional y el significado personal que tiene para cada individuo.

Este descubrimiento invita a replantear la manera en que entendemos el amor. No se trata de cuántas veces ocurre, sino de la profundidad con la que se vive. Amar intensamente, aunque sea pocas veces, no es una excepción, sino una expresión auténtica de la experiencia humana.

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