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La presión por sacar buenas notas puede afectar la salud mental de los adolescentes, advierten expertos
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La presión por sacar buenas notas puede afectar la salud mental de los adolescentes, advierten expertos

May 11, 2026

A medida que avanza el calendario escolar y se acercan los exámenes finales, miles de adolescentes enfrentan semanas marcadas por largas jornadas de estudio, presión académica y preocupación por el futuro. Aunque obtener buenos resultados suele considerarse una meta positiva, especialistas en salud mental advierten que la exigencia excesiva puede terminar afectando el rendimiento y el bienestar emocional de los estudiantes.

El psicólogo Jesús Rivero alertó sobre el aumento de casos de ansiedad académica entre adolescentes, especialmente durante las etapas de evaluaciones finales y pruebas de ingreso a la universidad. Según explicó, el problema comienza cuando los jóvenes dejan de percibir los exámenes como un desafío manejable y empiezan a verlos como una amenaza capaz de definir su valor personal o su futuro.

“El cerebro activa mecanismos de alarma aunque no exista un peligro real”, explicó el especialista en una entrevista concedida al medio ¡Hola! Padres. De acuerdo con Rivero, esa sensación constante de amenaza provoca una sobrecarga emocional que puede terminar bloqueando la capacidad de concentración y aprendizaje.

Estrés y ansiedad: dos reacciones diferentes

El experto señaló que muchas veces se confunden el estrés y la ansiedad, aunque ambos tienen efectos distintos sobre el organismo y el comportamiento.

Mientras el estrés puede funcionar como una respuesta temporal que impulsa al estudiante a prepararse y actuar, la ansiedad suele generar un efecto contrario. Según Rivero, la ansiedad mantiene a los adolescentes atrapados en pensamientos relacionados con escenarios negativos futuros, como reprobar una materia o no alcanzar las expectativas familiares.

“El estudiante comienza a gastar más energía imaginando el fracaso que concentrándose en el estudio”, explicó el psicólogo.

Cuando esta dinámica se prolonga en el tiempo, el rendimiento académico puede deteriorarse incluso en alumnos que normalmente obtienen buenas calificaciones. En algunos casos, la presión termina provocando bloqueos mentales durante los exámenes, dificultades para memorizar información y una sensación permanente de agotamiento.

Las señales de alerta que no deben ignorarse

Los especialistas advierten que la ansiedad académica no siempre se manifiesta únicamente a través de nerviosismo. También puede aparecer mediante síntomas físicos y cambios de comportamiento.

Entre las señales más frecuentes están el insomnio, dolores de cabeza recurrentes, molestias estomacales, pérdida de apetito y fatiga constante. Además, algunos adolescentes comienzan a evitar actividades relacionadas con el estudio, faltan a clases o se aíslan socialmente.

Para Jesús Rivero, uno de los principales riesgos es que se forme un círculo de frustración y miedo: la ansiedad reduce el desempeño académico, el bajo rendimiento aumenta la inseguridad y esto termina reforzando aún más el estado de angustia.

“El adolescente no mejora bajo presión extrema; muchas veces ocurre lo contrario y queda paralizado”, advirtió.

La importancia del equilibrio emocional

Frente a este escenario, el especialista recomienda que tanto estudiantes como familias prioricen estrategias de organización y bienestar emocional por encima de la presión constante por obtener resultados perfectos.

Una de las principales recomendaciones es dividir las jornadas de estudio en objetivos pequeños y alcanzables. Según Rivero, la planificación ayuda a reducir la sensación de caos que alimenta la ansiedad.

También insiste en la necesidad de respetar las horas de descanso y limitar la sobreexposición digital, especialmente durante las noches previas a exámenes importantes.

“El descanso no debe verse como un premio después de estudiar, sino como una parte fundamental del proceso de aprendizaje”, afirmó.

Los expertos coinciden en que dormir adecuadamente mejora la memoria, la concentración y la capacidad de procesar información, mientras que la falta de sueño puede incrementar la irritabilidad y la sensación de estrés.

Cuándo buscar ayuda profesional

Aunque cierto nivel de preocupación puede ser normal en periodos académicos exigentes, los especialistas recomiendan acudir a un profesional cuando la ansiedad comienza a interferir de manera constante en la vida diaria del adolescente.

El psicólogo señala que señales como insomnio persistente, pérdida importante del apetito, aislamiento social o abandono de actividades habituales pueden indicar que el problema necesita atención especializada.

El acompañamiento psicológico no solo busca mejorar el desempeño escolar, sino también brindar herramientas emocionales para afrontar situaciones de presión y fortalecer la autoestima de los jóvenes.

En medio de una creciente discusión sobre salud mental en entornos educativos, expertos insisten en que las calificaciones no deberían convertirse en la única medida del éxito personal. Para ellos, fomentar hábitos saludables y una relación más equilibrada con el rendimiento académico resulta clave para evitar que la presión escolar termine afectando el desarrollo emocional de los adolescentes.

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