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May 22, 2026
La psicología revela por qué algunos padres tienen hijos favoritos y cuáles son las consecuencias en la familia
Psicología General Salud Mental

La psicología revela por qué algunos padres tienen hijos favoritos y cuáles son las consecuencias en la familia

May 22, 2026

La idea de que dentro de una familia existe un “hijo favorito” ha sido durante años motivo de discusión entre hermanos, padres y especialistas. Aunque muchas familias suelen negar estas diferencias, desde la psicología cada vez hay más estudios y análisis que reconocen que los favoritismos sí pueden existir dentro del hogar, incluso de manera inconsciente.

Así lo explicó la psicóloga Deborah Bellota durante una entrevista televisiva, donde aseguró que las preferencias familiares no necesariamente están relacionadas con querer más o menos a un hijo, sino con procesos emocionales, identificaciones y expectativas que los padres depositan sobre cada integrante de la familia.

“La preferencia no tiene que ver con el amor, sino con las identificaciones”, sostuvo la especialista, quien además señaló que distintos estudios científicos han confirmado la existencia de favoritismos dentro de la crianza.

Las expectativas de los padres influyen en el favoritismo

De acuerdo con Bellota, muchos padres proyectan en sus hijos deseos, frustraciones o metas que ellos mismos no pudieron alcanzar durante su vida.

En ese sentido, explicó que algunas madres y padres suelen conectar más fácilmente con aquel hijo que representa ciertos ideales personales, habilidades o comportamientos que consideran positivos.

“Muchas veces los padres esperan que sus hijos logren aquello que ellos no pudieron conseguir. Ahí aparecen más proyecciones y la atención se dirige más hacia ese niño”, explicó la psicóloga.

La experta aclaró que estos procesos no suelen surgir desde la maldad o el rechazo consciente hacia otros hijos, sino desde dinámicas emocionales que muchas veces pasan desapercibidas dentro del entorno familiar.

Personalidades distintas generan vínculos diferentes

Otro de los factores que influyen en las preferencias familiares tiene relación con la personalidad de cada niño.

Bellota señaló que algunos hijos pueden ser más tranquilos, obedientes o emocionalmente estables, mientras que otros suelen ser más rebeldes, impulsivos o desafiantes.

“Puede haber un niño más fácil de criar, más ordenado y con límites más claros. Mientras que otro busca constantemente experiencias nuevas o rompe reglas. Eso puede hacer que algunos padres conecten más con uno que con otro”, explicó.

Sin embargo, la especialista también advirtió que la situación puede darse en sentido contrario: los hijos también pueden desarrollar preferencias hacia alguno de sus padres dependiendo de las experiencias compartidas y el tipo de vínculo emocional construido.

“Hay chicos que prefieren ciertas actividades con la mamá y otras con el papá. Los vínculos no son idénticos y eso es completamente natural”, sostuvo.

Los niños perciben más de lo que los adultos creen

Durante su análisis, Bellota destacó que los hijos no solo escuchan lo que ocurre dentro del hogar, sino que también perciben gestos, tonos de voz, actitudes y climas emocionales.

Por esa razón, aseguró que muchas veces los favoritismos pueden sentirse incluso cuando nunca se expresan abiertamente.

“Los chicos vivencian mucho más las conductas que las palabras. Durante la infancia, las acciones pesan muchísimo”, afirmó.

La psicóloga señaló que un trato desigual sostenido en el tiempo puede impactar profundamente la autoestima, la seguridad emocional y la relación entre hermanos.

El impacto psicológico de ser “el hijo favorito”

Aunque muchas personas podrían pensar que el hijo preferido es quien menos sufre dentro de la dinámica familiar, Bellota explicó que esto no siempre ocurre.

Según indicó, el niño que recibe mayores expectativas por parte de los padres también puede desarrollar altos niveles de presión emocional y autoexigencia.

“Ese hijo siente que debe estar siempre a la altura de lo que esperan de él. Vive con miedo al error y con una exigencia permanente”, aseguró.

Incluso, comentó que en consulta suele atender adultos que crecieron bajo ese rol y que actualmente experimentan ansiedad, angustia y frustración cuando sienten que no cumplen las expectativas propias o ajenas.

“Muchos me dicen: ‘Me exijo demasiado y me angustia equivocarme’”, relató.

Las consecuencias para quienes no son los preferidos

Por otro lado, Bellota indicó que los hijos que perciben menor atención o reconocimiento también pueden desarrollar heridas emocionales importantes.

Entre las consecuencias más frecuentes aparecen:

  • Baja autoestima.
  • Sensación de insuficiencia.
  • Necesidad constante de aprobación.
  • Rivalidad entre hermanos.
  • Problemas de inseguridad emocional.

La especialista explicó que estas diferencias pueden generar conflictos familiares prolongados si no son abordados adecuadamente desde la comunicación y la empatía.

Cómo influye el orden de nacimiento en la familia

Durante la entrevista, Bellota también analizó cómo el lugar que ocupa cada hijo dentro de la familia suele influir en la forma en que es criado.

Según explicó:

El hijo mayor

Suele ser el más observado y el que concentra mayores expectativas durante los primeros años de crianza. También es quien experimenta más errores e inseguridades por parte de los padres primerizos.

El hijo del medio

Generalmente crece con padres más relajados, aunque muchas veces puede sentir que tiene menos atención o dificultades para encontrar su propio lugar dentro de la dinámica familiar.

El hijo menor

Suele desarrollarse con mayor libertad y menos control, lo que en muchos casos lo convierte en una persona más espontánea, independiente y buscadora de nuevas experiencias.

Qué recomiendan los especialistas para evitar daños emocionales

Finalmente, la psicóloga compartió algunas recomendaciones para evitar que las diferencias naturales entre vínculos familiares se conviertan en problemas emocionales profundos.

Entre los principales consejos destacó:

Hablar abiertamente sobre las diferencias

Reconocer que cada vínculo es distinto puede ayudar a evitar sentimientos de culpa o rivalidad dentro del hogar.

Evitar comparaciones entre hermanos

La especialista recomendó que los padres no enfrenten a sus hijos entre sí y promuevan espacios de diálogo donde cada uno pueda expresar lo que siente.

Crear momentos individuales con cada hijo

Bellota señaló que compartir tiempo exclusivo con cada niño fortalece los vínculos emocionales y ayuda a construir relaciones más equilibradas.

“La clave es que cada hijo pueda sentirse visto, escuchado y valorado de manera individual”, concluyó la experta.

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